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5/01/2008

La historia de un canto“López el Pollo, López el Gallo…”




Por María José Rumbo Barrosmrumbo@gmail.com


“Esto que le voy a decir, puede escribirlo con confianza. En la vida, yo solamente he votado por dos personas a la Presidencia. Por el doctor Alfonso López Michelsen y por el doctor Álvaro Uribe Vélez, porque he reconocido en ellos su inteligencia y los valores que deben tener los hombres. Además, porque me une con ellos una amistad sincera”. Escalona Sin ser Rafael Escalona un actor político en la región del Cesar, sí fue y es un personaje importante para la dirigencia, porque Escalona ha sido y es un embajador cultural de Colombia y una persona influyente e importante en materia de las artes.


Para el compositor, la política era un tema que como dicen los vallenatos, “ni le iba ni le venía y ni en cuenta le tenía”; sin embargo y casi sin pretenderlo, un paseo de su autoría se convertiría en el himno de una campaña política a la Presidencia de la República y además, en un canto político que fue determinante para el triunfo del candidato del ‘Mandato Claro’, según lo ha dicho el abogado, escritor e investigador, Ciro Quiroz Otero.


Como ha quedado evidenciado en párrafos anteriores, la amistad entre el maestro ‘Rafa’ y Alfonso López Michelsen fue entrañable y como buen vallenato, Escalona fue y seguirá siendo siempre agradecido por tanta estima que recibió del patricio liberal.


“Yo me siento muy orgulloso, no de ser el Escalona que ha hecho y que hace las canciones, sino también y mucho más, de ser y así puedo decirles sin vanidad, de ser un amigo preferido del doctor López, no por razones políticas, sino por otras razones más responsables en muchos aspectos del hombre. Esto no lo digo yo, lo dijo él mismo y está escrito en muchos discursos y conferencias, cosa que a él le agradezco eternamente, y Colombia sabe y mi pueblo sabe que es así.


Si de algo debe sentirse orgulloso un hombre, y yo me siento orgulloso, de haber sido y sigo siendo el amigo del doctor López”, afirma el compositor.


Si algo le causa regocijo al hacedor de los versos más hermosos y auténticos de la música vallenata, era esa predilección que tenía Alfonso López Michelsen por su amistad y así lo revela:
“Como te conté en un principio, cuando el doctor López venía para Valledupar yo lo sabía porque me lo mandaba a avisar o me lo comentaban las autoridades de Valledupar y por qué no decirlo en este momento, él decía que le agradaría mucho verse conmigo, y claro está, que yo me le pegaba como el ‘entrechipe’. Nos fuimos haciendo muy amigos, porque yo vi en él algo que no había visto en otras personas; sus merecimientos personales, su trato y no siendo yo tan bruto como creía, asimilé muchas cosas de él que de tanto me han servido. Así llegó el día en que me invitó a Bogotá y allí me presentó a sus amigos, esa casta de nobles, no de cuna sino de conducta y de comportamiento, como los Santos Castilla, directivos de El Tiempo; los Cano de El Espectador y un contingente de muchachos que se destacaban en la intelectualidad en ese entonces; entre ellos mi gran amigo Fabio Echeverri Correa, Fabio Lozano Simonelli, Rafael Rivas Posada, todos esos muchachos que más tarde han formado la retaguardia y la vanguardia intelectual del país”.


El maestro asegura que un accidente jugando fútbol, en donde le dieron un golpe en los ojos, el cual le afectó la vista y por el que hoy tiene una cantidad de platinas en la nariz, le quitó la posibilidad de seguir sus estudios y hacerse un profesional. Jocosamente habla del suceso: “Dicen mis hermanas y mi mamá que yo era muy simpático, que parecía griego, claro eso lo decían mi mamá y mis hermanas y yo tengo que creerlo, pero por el accidente me pusieron platinas en la nariz y no pude seguir los estudios”.


Fue así como ‘Rafa’ explotó la vocación agrícola con la que por gracia divina nacen los vallenatos. Su actividad agropecuaria permitió que Escalona viajara a Bogotá con cierta regularidad y con el pretexto de buscar repuestos para los tractores que empleaban en la siembra del algodón, entonces el Cesar empezaba a convertirse en el emporio del ‘oro blanco’, empezó a hacer relaciones con personajes capitalinos, las que más adelante le sirvieron para ayudar a impulsar la creación del departamento del Cesar.


“Valledupar era un recinto liberal y llegó un momento en que empezó a sentirse el peso de la política. Entonces apareció la imagen de Alfonso López, muy al pie de la de Pedro Castro Monsalvo, y más tarde surgió el nuevo contingente de muchachos que empujaron bastante el ‘bus’ del desarrollo: estaban Aníbal Martínez Zuleta, Crispín Villazón de Armas, Álvaro Araújo Noguera, Adalberto Ovalle, Alfonso Araújo Cotes y tantos otros. Colombia entera conocía mi amistad con el doctor López y se llegó el momento de la campaña a la Presidencia, él se lanza o mejor dicho, lo lanzamos”.


Un canto político


Entonces, ¿qué podía hacer yo? Y se me ocurrió hacer algo que iba a ser bien recibido y que yo era capaz de hacer, de pronto no mejor que todo el mundo, pero si iba a decir algo que nadie iba a decir.


Consuelo Araujonoguera reseña la campaña de López Michelsen a la presidencia como un hecho que despertó un entusiasmo avasallador en todo el país, pero especialmente en Valledupar, en donde según ella “el numeroso comité pro – candidatura que se nombró inicialmente desapareció de hecho, apabullado en sus programas por la espontánea iniciativa popular que, en forma masiva, se adelantaba a las convocatorias y sobrepasaba en fervor y en mística a los más generosos cálculos de los politólogos”.


Y esa respuesta era de esperarse, aunque no dejaba de sorprender al país. Era natural que siendo López Michelsen un legítimo descendiente de Valledupar y habiendo demostrado que pese a haber nacido en Bogotá se sentía íntimamente identificado con los paisanos de sus ancestros, la gente de la región se volcaría en simpatía a apoyar al que sería el Presidente que miraría a Valledupar y al Cesar con benevolencia y por qué no decirlo, con alguna predilección.


Mientras muchos vallenatos estaban ‘regados’ en el territorio haciéndole campaña al candidato liberal, Rafael Calixto sentía la imperiosa necesidad de aportarle algo a la campaña del doctor López, no por compromisos o afanes partidistas o electorales, sino porque como él mismo dice, “cada quien sirve con lo que tiene, cuando quiere hacerlo”, y en su interior, el compositor quería demostrarle su apoyo al amigo, no al candidato, aunque el maestro reconoce sin tapujos que Alfonso López era la mejor opción para el país. Esto lo asegura como ciudadano.


“Para mí, aunque no soy político, era muy agradable la idea de ver los destinos de la patria en manos de ese gran hombre, de ese amigo. Yo pensaba: es un amigo mío, un amigo de Valledupar, hay que apoyarlo. Pero entonces había un dilema para mí. Bueno, yo sabía que a los políticos había que ayudarlos, así fueran millonarios. Entonces, vino el problema para Rafael: Un camión pa’ recogé gente no podía dárselo, porque un F6, un F5 valían muchos millones y yo no los tenía; efectivo tampoco, porque no podía darle 100 millones al doctor López, aunque me hubiera gustado darle mil millones, pero no los tenía; mi afecto, mi sentimiento, era pleonasmo hablar sobre eso. Entonces, ¿qué podía yo hacer? Y se me ocurrió hacer algo que iba a ser bien recibido y que yo era capaz de hacer, de pronto no mejor que todo el mundo, pero sí iba decir algo que nadie iba a decir: “López el Pollo, López el Gallo, el Presidente que Colombia necesita”.


Ahí nació la canción que, y no lo digo por vanidad sino por la complacencia y el orgullo que me da, que de ahí en adelante, en todas sus manifestaciones populares, el público cantaba la canción y le entregaba a la ‘Niña Ceci’, un gallo fino, que era el símbolo de la campaña y el doctor López se lo presentaba a las multitudes. Eso no lo hice yo. Eso lo hizo el folclor vallenato”.


Maestro ‘Rafa’, ¿puede recordarnos la letra? Él asintió con la cabeza y respondió con picardía:

“Claro, cómo no. Pero me pagas después…


Tan bonito como es tener a un Presidente
que todo el mundo sienta orgullo de nombrar
López el Pollo, dice la gente,
el Presidente del Partido Liberal.
El Partido Liberal tiene el hombre
en la plaza de Bolívar se grita
López el Pollo, López el Gallo
el Presidente que Colombia necesita.
Tan bonito que es tener un Presidente
que todo el mundo lo pueda manosear
López el Pollo, dice la gente
El Presidente del Partido Liberal


Es más o menos así. A eso se le agrega lo que todo el mundo le pone en las parrandas, como es costumbre, versos a López. Entonces ya no era la canción de cuatro estrofas, sino de 30 o 40 estrofas. Durante la campaña, el 95% de los vallenatos que cantaban en una parranda, cantaban esa canción y de ahí se regó como el bostezo, de boca en boca, a todas las partes de Colombia en donde se le hacía campaña al doctor López”.


Siendo el creador del ‘himno’ de la campaña, Rafael Escalona viajó mucho al lado de Alfonso López, e incluso, Consuelo Araujonoguera afirma que fue a dar al otro extremo del país, a Leticia, Amazonas, en donde nació la canción ‘Dina Luz’.


Pero, ¿por qué comparar a López con un gallo fino? Escalona responde enseguida:


“Tú sabes que el deporte aceptado, el más tradicional en ciertas regiones de Colombia, es la gallera, la riña de gallo. Paradójicamente, el anciano más respetable del pueblo, las familias más distinguidas, el señor cura, los patriarcas, todos van a la gallera y no es a pelear. Se suscita el hecho curioso, que un gallero con el otro son los mejores amigos pero van a pelear sus gallos. Tampoco es la ambición del dinero, eso es algo que yo no me lo explico, será porque yo no soy gallero. Yo iba a la gallera con mis amigos, con Miguel Yanet, Tirso Maya, en Valledupar; Pedro Nel Aponte, en Urumita; los Orozco en Villanueva; en La Paz, los Canales y los Araújo y aún voy, pero recibo esa invitación a la gallera como un gesto de amistad, porque me voy a encontrar con los amigos que me llevan y con los amigos de ellos y a recibir atenciones de esos amigos, eso es para mí la gallería. ¿Por qué el gallo? Fácil, porque era el símbolo de que iba a salir triunfante.


Porque era el mejor pollo, el que se necesitaba y porque en la gallera, siempre gana la mayoría”.


¿Qué le dijo el doctor López cuando escuchó la canción por primera vez?


“Él me dijo: ‘Rafa’, muchas gracias. Yo sabía que tenía que salir con la suya”.


El abogado e investigador Ciro Quiroz Otero, asegura que este canto fue determinante en la campaña de Alfonso López: “Escalona es un sociólogo nato y él tomó para ese canto el fenómeno más profundo de la región, del costeño y del Caribe entero: la gallería. El gallo tiene un significado especial, de fuerza, de fortaleza y por eso fue determinante esa canción para la campaña política. Esa simbología, especialmente para los de provincia, fue un impacto”.


La canción ‘López el Pollo’ fue grabada por el tres veces Rey Vallenato Alfredo Gutiérrez y hoy es un símbolo del liberalismo y de la vallenatía y es también una prueba fehaciente del cariño y la admiración que todos en la región del Cesar sienten y sentirán muchas generaciones por Alfonso López Michelsen.


La gratitud de López Michelsen por la amistad de Rafael Escalona y por el ‘canto del triunfo’, llevaron a que a finales de 1974, el ya Presidente López designara al compositor como Cónsul de Colombia en Panamá. El nuevo cargo de ‘Rafa’ motivó el nacimiento de la canción ‘La misión de Rafael’, otra forma de agradecerle a López Michelsen su confianza:


“A mí me dijo el Presidente
el Presidente de Colombia
Rafael tienes que irte ahora
a otra parte del continente.
Doctor López le prometo
que cumpliré su voluntad
creo que con bastante acierto
ha escogido a Panamá.
Hombe’ yo iba lleno, yo iba lleno de alegría
pero la tristeza, la tristeza vino entonces.
Dejé enfermo a Poncho Cotes
pedazo del alma mía…
Fabio Lozano me dijo
cuando me despedía en la puerta:
Aquí tiene esta tarjeta
Para el General Torrijos”.

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